OCÉANO PACÍFICO.— Un nuevo ataque del ejército estadounidense contra una presunta embarcación de contrabando de estupefacientes en el Pacífico oriental resultó en la muerte de una persona y dejó dos supervivientes. Con este incidente, suman al menos 208 decesos desde que la administración de Donald Trump inició en septiembre pasado una campaña contra quienes denomina «narcoterroristas» en América Latina.
A través de un video en la plataforma X, se constató cómo la lancha fue impactada hasta arder en llamas. Tras el bombardeo, el Comando Sur de Estados Unidos informó que notificó a la Guardia Costera para activar los protocolos de búsqueda y rescate de los sobrevivientes. No obstante, las fuerzas armadas no han presentado pruebas que demuestren que el navío transportaba sustancias ilícitas.
Aunque la Casa Blanca justifica estas incursiones bajo el argumento de un «conflicto armado» para frenar las sobredosis en su país, la estrategia enfrenta severos cuestionamientos:
- Eficacia dudosa: Críticos señalan que los narcóticos letales, como el fentanilo, ingresan principalmente por vía terrestre desde la frontera con México.
- Vacíos legales: Expertos en derecho militar alertan sobre la ilegalidad de las operaciones. Preocupa especialmente un caso previo donde un segundo ataque liquidó a náufragos que ya habían sobrevivido a un primer impacto.
Pese a que el gobierno estadounidense sostiene que actúa en «legítima defensa» y bajo las leyes de la guerra, el organismo de control del Pentágono anunció una investigación para evaluar si las fuerzas armadas respetaron el marco de selección de objetivos establecido en sus protocolos.










