Sao Paulo, Brasil. — El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha confirmado su candidatura a la reelección, la séptima de su carrera, en medio de crecientes preocupaciones por la injerencia de líderes extranjeros en el proceso electoral de octubre. Su Partido de los Trabajadores ratificó la decisión este domingo, mientras el mandatario de 80 años se prepara para una contienda con el senador Flávio Bolsonaro, quien ha recibido el apoyo abierto de Donald Trump, Javier Milei y Benjamín Netanyahu.
En un contundente discurso, Lula prometió impulsar la industria de defensa de Brasil y proteger sus minerales raros. «Ningún chino, ningún estadounidense, ningún francés tocará» estos recursos sin respetar la soberanía de la nación sudamericana, afirmó, añadiendo: «Tendremos que ser mucho más audaces para cambiar muchas cosas en este país».
Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores, alertó sobre el riesgo de intervención extranjera, señalando directamente a Trump y Milei. A pesar de los desafíos, Lula llega a la convención de su partido con mayor popularidad y ha logrado atraer a partidos centristas. Su campaña se enfoca en una reforma al sistema de impuesto sobre la renta y un programa de condonación de deudas que ha ganado gran aceptación.
La administración Trump impuso nuevos aranceles a exportaciones brasileñas y reclasificó a grupos criminales locales como terroristas, medidas que, según analistas, podrían perjudicar a empresas y abrir la puerta a otras intervenciones. Milei, por su parte, provocó una crisis diplomática en julio al insultar a Lula y a un magistrado del Tribunal Supremo durante una visita a São Paulo.
Lula, quien ha mantenido conversaciones con el presidente chino Xi Jinping, defiende la soberanía nacional y la capacidad de Brasil para liderar al Mercosur en acuerdos globales. La preocupación por la manipulación de redes sociales y la siembra de dudas infundadas sobre el sistema electoral brasileño también ha provocado que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil denegara visas a funcionarios del Departamento de Estado de EE. UU.










