LA GUAIRA, VENEZUELA — A una semana de los potentes terremotos consecutivos que sacudieron la costa norte del país el pasado 24 de junio de 2026, la parálisis gubernamental mantiene bajo los escombros a decenas de víctimas. Sobrevivientes del estado de La Guaira denuncian una alarmante falta de organización y de la maquinaria pesada necesaria para remover los bloques de hormigón que sepultaron edificios residenciales y comercios.
La tragedia ha expuesto las severas deficiencias operativas de la administración de la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien asumió el mando tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de este año. Habitantes de las zonas costeras reportan que, durante las primeras 72 horas críticas, la respuesta de las corporaciones locales e inteligencias militares se limitó a la coordinación del tráfico vial en lugar de tareas de salvamento.
Ante la inacción oficial, la localización de sobrevivientes y la recuperación de cuerpos ha recaído casi por completo en manos de civiles y brigadas de rescate extranjeras dotadas de tecnología especializada, como sensores térmicos y unidades caninas. Testigos señalan con indignación que los elementos uniformados se han limitado a observar las labores y a tomarse fotografías en los sitios del desastre.
Expertos internacionales apuntan que esta crisis humanitaria evidencia el desmantelamiento de las capacidades básicas del Estado venezolano, el cual enfrenta colapsos hospitalarios y una severa escasez de insumos médicos que agravan la situación de los damnificados.










