En un movimiento que ha sacudido los cimientos de la máxima casa de estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirmó la salida de Patricia Dávila Aranda de la Secretaría General. Esta determinación se produce en un momento crítico para la institución, marcado por una serie de cuestionamientos sobre los mecanismos de ingreso a nivel profesional.
La remoción de la funcionaria, quien ocupaba uno de los cargos de mayor jerarquía operativa dentro de la estructura universitaria, ocurre tras las múltiples quejas de aspirantes y padres de familia respecto a la implementación del examen de admisión en modalidad virtual. La transición hacia plataformas digitales para evaluar a los miles de candidatos ha estado plagada de reportes sobre fallas técnicas, falta de transparencia y presuntas irregularidades en la vigilancia de las pruebas.
Fuentes cercanas a la rectoría señalan que la crisis derivada del proceso de selección minó la confianza en la gestión de Dávila, cuya oficina era responsable de supervisar la logística académica de estos procesos. La comunidad estudiantil y diversos sectores académicos habían exigido en días recientes una revisión profunda de los protocolos, argumentando que la modalidad en línea no garantizaba la equidad ni la seguridad necesaria para una competencia de tal magnitud.
Con este cambio, la UNAM busca mitigar el descontento social y restaurar la legitimidad de sus procesos internos. Se espera que en las próximas horas se anuncie a la persona que asumirá el relevo, con la encomienda inmediata de auditar el sistema de ingreso y ofrecer soluciones claras a los afectados por las inconsistencias detectadas.










