WASHINGTON – Los estrechos lazos entre el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, han emergido como una ventaja estratégica para Ankara de cara a la cumbre de la OTAN de la próxima semana. Mientras Trump ha criticado abiertamente a varios mandatarios europeos, confirmó su asistencia al evento en la capital turca por respeto a la petición personal de Erdogan, aliviando las tensiones generadas por sus previas amenazas de reducir la presencia de EE. UU. en Europa.
La sintonía entre ambos líderes abre la puerta a un importante beneficio en materia de defensa para Turquía. Trump insinuó posibles avances respecto a la venta de aviones de combate F-35 —programa del que Ankara fue excluida en 2019 tras adquirir sistemas antimisiles S-400 a Rusia— y motores a reacción F-110 para los cazas turcos KAAN. Pese a la persistente oposición bipartidista en el Congreso, el Departamento de Estado notificó su intención de avanzar con la venta de dichos motores por un valor superior a los 700 millones de dólares.
Esta relación contrasta con la distancia que mantuvo la administración de Joe Biden debido al retroceso democrático en Turquía. Analistas señalan que Erdogan priorizó su vínculo con el republicano al declinar una invitación de Biden en 2024. Actualmente, la cooperación bilateral se extiende al ámbito regional, con la incorporación de Turquía al Consejo de Paz impulsado por Washington para supervisar el alto el fuego en Gaza, consolidando lo que Erdogan califica como una «nueva era» en las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.










