JERUSALÉN. — La alianza entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, atraviesa un momento crítico. Pese a haber iniciado de manera coordinada la ofensiva militar contra Irán el pasado mes de febrero, los recientes bombardeos de Israel en Beirut y la posterior respuesta con misiles balísticos desde Teherán han dejado al descubierto profundas discrepancias sobre el desenlace del conflicto.
Las prioridades de ambos mandatarios responden a presiones políticas opuestas, exacerbadas por los procesos electorales que ambos enfrentarán este año.
Intereses contrapuestos en el tablero internacional:
- La urgencia de Washington: Donald Trump busca un desenlace rápido para frenar el descontento interno provocado por el encarecimiento de la gasolina y la indignación de los votantes ante un nuevo conflicto prolongado. Su meta es reabrir el estrecho de Ormuz y consolidar un acuerdo con Irán, que exige un alto el fuego total en el Líbano.
- La postura de Tel Aviv: Netanyahu se encuentra bajo una intensa presión social debido a la falta de una victoria definitiva tras más de dos años desde el ataque de Hamás en 2023. El mandatario israelí busca erradicar la amenaza de Hezbolá y debilitar el programa nuclear iraní, rechazando vincular las treguas de ambos frentes.
La tensión escaló de forma pública tras el ataque israelí en un barrio residencial de Beirut, ejecutado sin previo aviso. Trump expresó abiertamente su malestar y exigió moderación de cara a las negociaciones con Irán, llegando a declarar a la prensa internacional: «Yo soy quien manda». No obstante, pocas horas después de la advertencia, Israel procedió a bombardear territorio iraní en represalia por los misiles balísticos lanzados hacia su territorio.
A pesar de los exabruptos públicos y las tensas conversaciones telefónicas —en las que Trump admitió haber cuestionado con dureza las decisiones de su homólogo—, portavoces oficiales y analistas restan peso a una ruptura definitiva. Los expertos coinciden en que, si bien existen desacuerdos fundamentales sobre el futuro de Gaza, Líbano e Irán, la alianza histórica entre ambas naciones se mantiene firme mientras se gestionan los costos políticos internos de la contienda.










