WASHINGTON (AP) — El ejército de Estados Unidos atacó diversos objetivos estratégicos en el sur de Irán, lo que provocó una respuesta inmediata de Teherán mediante el lanzamiento de misiles y drones. Las acciones militares rompen con un periodo de calma de un mes y reactivan un conflicto intermitente que impacta los precios internacionales del petróleo.
El Comando Central estadounidense justificó la operación como una medida reactiva ante los intentos de Irán por hostigar buques mercantes y posiciones militares en Oriente Medio. Por su parte, el presidente Donald Trump señaló que la ofensiva destruyó sistemas de radar iraníes en proceso de reconstrucción y advirtió sobre represalias de mayor escala si Teherán continúa con los ataques.
Medios estatales iraníes denunciaron que las incursiones alcanzaron infraestructura civil en la provincia de Hormozgan, incluyendo un aeropuerto, un muelle pesquero, una fábrica en la isla de Qeshm y una vivienda en Kuhestak. Ante los daños registrados, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció el endurecimiento del cierre en el estrecho de Ormuz, punto de paso de la quinta parte del crudo mundial, y prometió respuestas contra fuerzas estadounidenses.
Las explosiones de mayor magnitud se reportaron en zonas costeras y en la ciudad portuaria de Bandar Abbas, en un escenario de tensión geopolítica que suma más de seis meses de confrontaciones.










