PUEBLA, Pue.- Con el objetivo de impulsar el interés por la ciencia entre las nuevas generaciones, destacadas investigadoras mexicanas participaron en la Cátedra Magistral Dra. Matilde Montoya, realizada en la BUAP, donde exhortaron a niñas y jóvenes a cuestionar, investigar y buscar respuestas a los fenómenos que aún no han sido explicados.
Durante su intervención en el Salón Barroco, la doctora Annie Pardo Cemo abordó la Fibrosis Pulmonar Idiopática (FPI), una enfermedad respiratoria progresiva, irreversible y de alta letalidad, que afecta principalmente a personas mayores. Explicó que sus investigaciones permitieron demostrar que este padecimiento no es de origen inflamatorio, sino que se trata de un daño celular derivado de procesos anómalos de reparación en el tejido pulmonar.
Detalló que, a partir de estudios experimentales y teóricos, se comprobó que las células epiteliales activan de manera descontrolada a los fibroblastos, lo que provoca alteraciones en los pulmones. Este hallazgo permitió avanzar en la comprensión de la enfermedad y en el desarrollo de posibles terapias para frenar su progresión.
La investigadora, quien ha desarrollado su trabajo en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), destacó el uso de tecnologías como la secuenciación de ARN de célula única, una herramienta que ha permitido identificar subpoblaciones celulares desconocidas y profundizar en el estudio de enfermedades complejas.
Asimismo, señaló que en el pulmón existen más de 40 tipos de células, lo que abre la posibilidad de diseñar tratamientos dirigidos específicamente a ciertos tipos celulares. Subrayó que, aunque la ciencia ha avanzado, aún existen múltiples interrogantes que deberán ser resueltas por las futuras generaciones.
En su mensaje final, Annie Pardo invitó a las estudiantes a acercarse a la ciencia como una vía para descubrir respuestas y contribuir al conocimiento.
En una segunda participación, la doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), enfatizó la importancia de enseñar desde la educación básica el origen de la vida, la Tierra y el universo mediante el pensamiento científico.
Explicó que la evolución biológica representa la transformación de las especies a lo largo del tiempo, respaldada por amplias evidencias científicas, y no un fenómeno extraordinario. Recordó que las bases de esta teoría fueron planteadas por Charles Darwin, quien introdujo conceptos clave que han sido fortalecidos con el avance de la ciencia.
Finalmente, destacó que el desarrollo de teorías sobre la evolución permitió cambiar la visión estática del mundo por una comprensión basada en procesos de cambio continuo tanto en los seres vivos como en el planeta.










