En un escenario inmobiliario donde la presión sobre los costos de edificación impulsa la búsqueda constante de eficiencia, la tecnología de impresión 3D en concreto emerge como una alternativa disruptiva frente a los métodos tradicionales de mampostería de ladrillo y la construcción en seco.
Esta metodología, que ya cuenta con precedentes de escala global como la apertura de un establecimiento de Starbucks en Texas, la edificación de una estación ferroviaria en Japón en tan solo seis horas y el desarrollo de complejos residenciales en Estados Unidos, inicia su despliegue comercial en Sudamérica encabezada por la firma Grondplek, cofundada por el emprendedor Mateo Salvatto junto a un grupo de socios.

El modelo operativo del sistema se fundamenta en un equipo robótico de gran envergadura —con dimensiones aproximadas de 11 metros de ancho, 11 metros de largo y 7 metros de altura— suministrado por la firma danesa Cobod, especializada en la fabricación de maquinaria industrial para este sector. La tecnología utiliza una mezcla de concreto convencional combinada con un 2% de aditivos químicos (tales como plastificantes y acelerantes de fraguado), los cuales se alimentan desde una planta mezcladora compacta mediante una bomba de alta presión conectada a un cabezal extrusor.
Este dispositivo deposita el material capa por capa a alta velocidad, permitiendo completar la estructura o «obra gris» de una vivienda de 120 metros cuadrados en un plazo de 48 horas, reduciendo el tiempo total del proceso estructural hasta en un 35%.

Además de la aceleración en los plazos de entrega, esta técnica ofrece beneficios en materia de costos, sustentabilidad y diseño arquitectónico. Los desarrolladores proyectan una reducción de hasta el 30% en los costos de mercado de la obra gris, impulsada principalmente por la optimización estricta del material bombeado, lo que minimiza el desperdicio de insumos en el sitio de construcción. La tecnología permite erigir estructuras antisísmicas dotadas de muros dobles con cámara de aire integrada para un elevado aislamiento térmico, facilitando diseños con formas complejas, curvas y contracurvas orientados a la eficiencia energética.
Adicionalmente, el equipo funciona como una unidad modular portátil aplicable a la ingeniería civil, la minería e infraestructuras corporativas, con capacidad actual para erigir edificaciones de hasta tres niveles e imprimir proyectos secuenciales en lotes contiguos.

El proceso automatizado se limita a la fase estructural —incluyendo paredes, escaleras, canteros y elementos fijos de concreto—, requiriendo de la mano de obra humana para la supervisión técnica de la maquinaria, el montaje de instalaciones sanitarias y eléctricas, y la aplicación de los acabados finales.










