WASHINGTON — En una sesión que se prolongó hasta altas horas de la noche del miércoles, los senadores republicanos rechazaron una resolución sobre los poderes de guerra con 47 votos a favor, 50 en contra y una abstención. El giro de timón ocurrió apenas un día después de haber aprobado una medida casi idéntica para limitar las facultades del presidente Donald Trump en el conflicto con Irán, y tras una tensa reunión en el Capitolio donde el mandatario recriminó duramente su postura.
El almuerzo a puerta cerrada, convocado inicialmente para discutir temas electorales, se convirtió en el escenario de un áspero choque. Trump calificó de «perdedores» a quienes votaron en contra de sus acciones militares y arremetió de forma directa contra el senador de Luisiana, Bill Cassidy —uno de los cuatro republicanos que se habían aliado con los demócratas—, a quien llegó a tildar de «lunático» tras una acalorada discusión sobre la falta de claridad en la estrategia de la guerra.
«Se ponía que esto duraría cuatro semanas, pero ya lleva cuatro meses. No hemos alcanzado nuestros objetivos iniciales», increpó el senador Bill Cassidy antes de ser llamado a la Casa Blanca para recibir una sesión informativa privada.
Maniobras de persuasión y el cambio de votos
La presión del Ejecutivo surtió efecto inmediato. Horas después del altercado, la Casa Blanca invitó a Cassidy a una reunión con el vicepresidente JD Vance y el enviado especial Steve Witkoff. Tras el encuentro, el legislador —quien recientemente perdió la reelección tras el respaldo de Trump a su oponente— modificó su postura en la nueva votación.
Por su parte, el senador Rand Paul (Kentucky), histórico detractor de la intervención militar, optó por la abstención bajo el argumento de otorgarle al mandatario mayor margen de maniobra para negociar la paz. El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, notificó los resultados a Trump, quien se declaró «satisfecho» y afirmó en redes sociales que este veredicto funcionaba como una advertencia para Irán.
Agenda legislativa paralizada y tensiones internas
La disputa por la política exterior ha fracturado la agenda del partido de cara a los comicios de mitad de mandato, dejando en el aire importantes proyectos de ley:
- Vivienda en vilo: Trump frenó repentinamente la firma de un proyecto de ley de vivienda con amplio apoyo bipartidista, usándolo como moneda de cambio para presionar la aprobación de su reforma electoral.
- La Ley para Salvar a Estados Unidos: El mandatario exige que se apruebe esta iniciativa para requerir pruebas de ciudadanía al votar, pese a las advertencias de Thune de que no se cuentan con los 60 votos necesarios para superar el bloqueo parlamentario.
- Fricciones internas: Legisladores como Thom Tillis (Carolina del Norte) y John Cornyn (Texas) han manifestado su frustración ante la estrategia de la Casa Blanca, advirtiendo que las divisiones internas ponen en riesgo el triunfo electoral del partido.










