DORAL, Florida.— A casi tres semanas de los devastadores terremotos consecutivos que azotaron a Venezuela, una masiva iniciativa humanitaria sigue activa en el sur de Florida. Desde la sede de la organización sin fines de lucro Global Empowerment Mission (GEM), ubicada en Doral —comunidad con una destacada presencia de residentes de origen venezolano—, cientos de ciudadanos se congregan diariamente para clasificar y embalar provisiones que se envían en vuelos cotidianos hacia Caracas.
Para los miembros de la diáspora, este esfuerzo representa un canal confiable para asistir a sus familias en medio de la crisis. La estructura logística implementada por GEM cuenta con el respaldo del Departamento de Estado de EE. UU., lo que ha mitigado las preocupaciones colectivas en torno al riesgo de desvíos o corrupción en la entrega de los insumos.
Un giro en la dinámica de distribución de ayuda
El operativo actual también refleja una transformación radical en las relaciones bilaterales y la logística en el terreno. Michael Capponi, fundador y presidente de GEM, recordó que en el pasado se le impidió el ingreso a Venezuela para entregar asistencia humanitaria. Sin embargo, el panorama logístico ha cambiado de forma drástica en los últimos meses.
Los aspectos clave de la actual distribución de insumos incluyen:
- Logística independiente: La ayuda se transporta en aeronaves privadas y es descargada por personal militar estadounidense en el terreno.
- Control total de la cadena: Los recursos se trasladan en vehículos financiados por la organización hacia almacenes propios, evitando por completo la intervención de la burocracia estatal venezolana.
- Participación civil: Voluntarios locales, motivados por la afectación de sus familiares en la nación sudamericana, operan las cadenas de suministro para asegurar que los víveres correspondan a las necesidades más urgentes de la población damnificada.










