Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Café, fecha que reconoce a productores, tostadores y comerciantes, así como la cultura de consumo.
La jornada fue formalizada en 2015 por la Organización Internacional del Café, durante la Expo de Milán, para unificar celebraciones dispersas y promover el comercio justo.
El grano comercial proviene de dos especies, Coffea arabica y Coffea canephora o robusta; la primera domina cafés de especialidad, la segunda abastece mezclas industriales.
México figura entre los principales exportadores de América; la Secretaría de Agricultura reporta cosechas en catorce estados, concentradas en Chiapas, Veracruz, Puebla y Oaxaca.
En regiones, comunidades indígenas y cooperativas campesinas cultivan café bajo sombra, modelo que conserva la cobertura forestal, protege la biodiversidad y permite acceder a mercados orgánicos internacionales.

Consumo interno, salud y cantidad recomendada
El consumo interno crece en cafeterías de especialidad, donde se popularizan métodos de extracción y los consumidores exigen información sobre origen, altura y trazabilidad del lote.
Estudios observacionales han vinculado el consumo moderado de café con menor riesgo de enfermedades crónicas, aunque sin demostrar por sí mismos una relación de causalidad.
La cafeína actúa como estimulante del sistema nervioso central, mejorando temporalmente la alerta, la concentración y la sensación de energía, además del rendimiento físico en esfuerzos de duración.
También se han observado asociaciones con menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad hepática crónica, cirrosis, Parkinson y trastornos neurodegenerativos, con café y descafeinado.

Para adultos sanos, las guías internacionales consideran generalmente seguro un máximo cercano a 400 miligramos de cafeína diarios, equivalente aproximado a dos o tres tazas grandes.
Durante el embarazo se recomienda no superar los 200 miligramos diarios; en otras etapas, la tolerancia individual varía y conviene vigilar el insomnio, la ansiedad o el malestar digestivo.
Mitos frecuentes, riesgos y recomendaciones de consumo
No hay evidencia de que el café hidrate menos que otras bebidas en consumos moderados; Tampoco que más tazas signifiquen mayores beneficios o protección garantizada.
Los riesgos aumentan con dosis altas de cafeína y bebidas muy azucaradas.










