Nueva York, EE. UU. — John Carney, el aclamado guionista y director irlandés conocido por dramas musicales como «Once» y «Sing Street», estrena este viernes «Power Ballad», una cinta que explora la redención a través de la música, pero con un giro inesperado. La película, protagonizada por Paul Rudd y Nick Jonas, ya está generando comentarios por sus destacadas actuaciones.
«Power Ballad» comienza como un cuento de hadas. Rick (Paul Rudd), un talentoso músico estadounidense que ha relegado sus sueños de rock a ser el líder de una banda de bodas en Dublín, se cruza con Danny (Nick Jonas), una exestrella de una popular boy band. Su encuentro fortuito los lleva a una colaboración musical espontánea, donde la creatividad fluye y comparten composiciones que necesitan pulirse.
Sin embargo, la historia toma un camino «discordante» en su segunda mitad. Lo que prometía ser el inicio de una hermosa amistad y una colaboración artística se transforma en una lucha por la justicia cuando Danny lanza una de las canciones inéditas de Rick como un éxito arrollador. Rick, quien no posee ninguna prueba del demo original, se enfrenta a la incredulidad de su familia y su banda, narrando una «batalla por la autoría» que refleja el mundo musical contemporáneo.
La crítica elogia las interpretaciones. Nick Jonas, cuya trayectoria real como exintegrante de boy band añade una capa meta-narrativa a su papel, ofrece su actuación «más ambiciosa y convincente hasta la fecha». Paul Rudd, por su parte, encarna con «matices» a Rick, un hombre común que, con sueños frustrados de estrella de rock, busca convencer al mundo de su talento.
John Carney, coescritor del guion con Peter McDonald, logra capturar el flujo de la creatividad colaborativa, una destreza rara vez vista en el cine. A pesar de la injusticia artística y la hegemonía corporativa que retrata la película, Carney mantiene su convicción inquebrantable en el poder de la música para conmover.
«Power Ballad», calificada R por su lenguaje explícito y consumo de drogas, se estrena este viernes con una duración de 108 minutos, prometiendo una profunda reflexión sobre autenticidad y aspiración en la industria musical.










