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El origen del apodo Rey Lagarto de Jim Morrison

Jim Morrison, el inolvidable vocalista de The Doors, pasó a la historia no solo por su talento musical, sino también por el enigmático sobrenombre de «Rey Lagarto», un apodo que aún sigue intrigando a sus seguidores. Su origen, lejos de ser anecdótico, hunde sus raíces en la faceta poética del artista y en una de sus obras más emblemáticas.

Morrison nació el 8 de diciembre de 1943 en Florida. Antes de brillar en los escenarios, cursó estudios de teatro y filosofía en la Universidad Estatal de Florida, donde cultivó su devoción por la literatura y la poesía. Posteriormente se trasladó a la Escuela de Cine de UCLA; según diversas fuentes, no asistió a su graduación y recibió su título por correo en la casa de su madre, en Coronado, California.

Fue precisamente durante su etapa en Los Ángeles cuando su vida dio un giro decisivo. En Venice Beach conoció al tecladista Ray Manzarek, quien quedó cautivado al escuchar los poemas de Morrison y le propuso formar una banda. Con la incorporación del baterista John Densmore y el guitarrista Robby Krieger, nació The Doors, que comenzó a ganar notoriedad en 1966 en el club London Fog del Sunset Strip.

Jim Morrison, el Rey Lagarto

El apodo de «Rey Lagarto» nació de su extenso poema «The Celebration of the Lizard», pieza central de su imaginario artístico. Parte de este texto fue incluida en el álbum Waiting for the Sun (1968), donde aparece la célebre frase: «I am the Lizard King. I can do anything» («Soy el Rey Lagarto. Puedo hacer cualquier cosa»), línea que se transformó en uno de sus símbolos más reconocidos, reforzada por su conocida fascinación por los reptiles.

Morrison falleció el 3 de julio de 1971, a los 27 años, encontrado sin vida en la bañera de su apartamento en Le Marais, París, por su pareja Pamela Courson. Tras su muerte, The Doors intentó continuar como trío antes de disolverse definitivamente. Aunque su carrera fue breve, Morrison legó una huella imborrable en la historia del rock, y el «Rey Lagarto» perdura como emblema de su genio poético y musical.

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