La hermosa laguna de San Baltazar, un rincón lleno de vida y tranquilidad al sur de Puebla, nos regala una historia sorprendente que ha tocado el corazón de los poblanos. Entre el suave murmurar del agua y el canto de las aves, un singular huésped ha encontrado refugio: un pequeño cocodrilo que habita tranquilamente en el estanque.
Todo indica que este reptil llegó al parque tras ser liberado por manos irresponsables. Sin embargo, la propia naturaleza le abrió los brazos, permitiéndole adaptarse a este oasis urbano. Hoy, biólogos y especialistas cuidan atentamente de su bienestar, buscando proteger tanto a este noble animal como a las familias que diariamente llenan de alegría los senderos del parque.
El latir de un hogar compartido
Más allá de la fascinación que despierta este nuevo integrante, la laguna de San Baltazar sigue siendo ese caluroso punto de encuentro donde la vida florece en cada rincón. Al caminar por sus orillas, es imposible no maravillarse con la magia de sus habitantes de siempre:
- Aves llenas de vida: Patos y gansos que nadan alegremente esperando una caricia visual de los niños, mientras elegantes garzas blancas vigilan pacientemente desde las alturas.

- Pequeños tesoros acuáticos: Carpas que dibujan en el agua destellos dorados y diminutas ranas que entonan melodías al atardecer.

- Compañeros de sol: Tiernas tortugas de agua dulce que descansas juntas sobre troncos secos, compartiendo el espacio con aves viajeras que eligen este parque como su hogar temporal.
Verónica Mastreta, quien ha sido directora del Parque Laguna de San Baltazar desde hace 38 años, explicó para La Opinión que sí, efectivamente, aquí en la laguna hay un espécimen muy pequeño de cocodrilo Morelet, que es un cocodrilo protegido por la Norma Mexicana 059. Es un cocodrilo en peligro de extinción.
Alguien nos lo vino a echar aquí, no son de esta zona. Se ha podido adaptar. Ellos son de toda la costa del Golfo, viven en ríos y lagunas de agua dulce y ha podido sobrevivir acá porque hay peces. No significa ningún peligro para la ciudadanía porque todavía es muy chiquito y estamos en un proceso de retirarlo con la PROFEPA y con el apoyo de Africam Safari.
Todo esto es un trámite complicado porque es una especie que le huye al humano, le teme y con toda razón. Lo que queremos es decirle a la gente que no hay ningún peligro de visitar la laguna. No significa ningún peligro para los usuarios, no ataca porque es aún muy pequeño.
Obviamente este no es su hábitat, aquí no se puede quedar por tiempo indefinido, por eso estamos en un proceso de retiro del espécimen, pero lo estamos haciendo con toda calma para buscarle un destino adecuado sin provocarle estrés, sin maltratarlo.
E invitando a la gente a crear conciencia de qué tipo de especímenes compra. Los animales no son juguetes para los niños, son una responsabilidad. Hay algunos animales que pueden ser mascotas de los niños: los perros, los gatos, pero no los reptiles. No un cocodrilo protegido por la norma, crecen, son de riesgo, no son un juguete.
Entonces, nos ha servido para comunicar esto y ojalá que quede clara la información.

La laguna nos recuerda lo valioso que es compartir el mundo con otras especies. Las autoridades invitan a los visitantes a seguir disfrutando de este bello refugio con amor y respeto, guardando una distancia prudente para que la armonía de este rincón natural perdure por siempre.










