El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una audaz promesa electoral al comprometerse a enviar un cheque de 5,000 dólares a cada adulto estadounidense si el Partido Republicano logra mantener el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las próximas elecciones de mitad de mandato.
Durante una convención republicana en Dallas, Trump bautizó esta iniciativa como el «Dividendo Trump», comparándola con los pagos que las corporaciones realizan a sus accionistas. Sin embargo, la propuesta ha generado dudas inmediatas sobre su viabilidad económica y legal. Especialistas advierten que una medida de esta magnitud costaría más de un billón de dólares, lo que agravaría significativamente el déficit presupuestario anual del país.
Aunque el vicepresidente JD Vance sugirió que los pagos podrían financiarse con ingresos arancelarios, los analistas señalan que las cifras de recaudación son insuficientes. Marc Goldwein, del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, aclaró que el mandatario no tiene autoridad para entregar estos fondos sin la aprobación explícita del Congreso, recordando que el país enfrenta una deuda nacional que supera los 40 billones de dólares.
A pesar de las críticas económicas, expertos legales señalan que la promesa es lícita como táctica de campaña, ya que el pago beneficiaría a toda la población independientemente de su voto. Esta maniobra llega en un momento crítico para los republicanos, quienes buscan defender su mayoría en el Congreso frente a un panorama electoral altamente competitivo.










