¿Cuál fue el primer videojuego de la historia? Aunque nombres icónicos como Pac-Man o Super Mario Bros. surjan rápidamente en la memoria colectiva, la respuesta técnica a este interrogante es mucho más compleja y apasionante de lo que muchos imaginan. Esta cuestión ha alimentado debates académicos y tecnológicos durante décadas, dividiendo opiniones entre expertos y aficionados.
Generalmente, el consenso popular señala a Pong, el sencillo simulador de tenis de mesa lanzado en 1972, como el punto de partida de la industria. Sin embargo, los historiadores más rigurosos retroceden hasta 1961 para destacar a Spacewar!, un programa de batallas espaciales desarrollado en entornos universitarios. Incluso, existen posturas que consideran a los primitivos algoritmos de ajedrez computarizados como los verdaderos pioneros del entretenimiento digital.
La clave de la controversia reside en la definición misma de «videojuego». En sus orígenes, estas creaciones no buscaban el consumo masivo ni el éxito comercial; eran experimentos lúdicos desarrollados por estudiantes e investigadores en instituciones científicas como un pasatiempo privado. No fue hasta años después que esta tecnología se transformó en un fenómeno de masas.
Para arrojar luz sobre este fascinante proceso evolutivo, nace la colección «Videojuegos Legendarios». Esta serie de libros ofrece un recorrido detallado por los títulos más emblemáticos, permitiendo a los lectores comprender cómo unos simples píxeles en laboratorios de investigación dieron vida a una de las industrias más potentes del mundo contemporáneo.










