Apenas 10 días después de incorporarse a la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Paolo Maldini y Leonardo presentaron su renuncia oficial a los cargos que ocupaban en el organismo.
La decisión responde al rechazo del presidente de la FIGC, Giovanni Malagò, de nombrar a Andrea Pirlo como nuevo entrenador de la Selección Italiana. Según se informa, Malagò denegó su aprobación debido a los vínculos de Pirlo con una marca de apuestas de origen ruso.
Ante la negativa, Maldini y Leonardo —quienes tenían a Pirlo como su única opción para dirigir el combinado nazionale— optaron por apartarse del proyecto de la Selección Italiana, dando por concluida su breve participación en la Federación.









