NUEVA YORK (AP). — El cineasta Christopher Nolan vuelve a desafiar los límites del séptimo arte. El laureado director ha completado su producción más ambiciosa hasta la fecha: la adaptación cinematográfica del poema homérico La Odisea, concebida para llenar un vacío monumental en la cultura pop y ofrecer un espectáculo nunca antes visto.
El largometraje se convertirá en un hito histórico de la industria al ser el primer filme rodado de principio a fin en formato nativo IMAX. Su estreno global está programado para el próximo 17 de julio, prometiendo sumergir al espectador en una experiencia hiperrealista. Para lograrlo, Nolan descartó los trucos digitales excesivos y optó por filmar en locaciones remotas y usar embarcaciones auténticas en mar abierto.
Un rodaje tan épico como el mito griego
La travesía detrás de cámaras exigió una investigación profunda sobre la mitología y la Edad del Bronce, además de una extenuante expedición de reconocimiento de varios meses. La filmación real se extendió por 91 días a lo largo de un semestre, cruzando las fronteras de seis países. Durante este tiempo, tanto el elenco como el equipo técnico debieron resistir climas extremos y las complejidades de la navegación real.
- Fiel a la crudeza: El director buscó retratar con realismo pasajes icónicos de la obra, transportando a la audiencia directo al interior del Caballo de Troya, a la imponente cueva del Cíclope y a la lúgubre inmensidad del Hades.
- Advertencia al elenco: El protagonista de la cinta, Matt Damon (quien encarna a Odiseo), confesó que el propio realizador le advirtió que sería un proceso sumamente demandante física y mentalmente. «Me dijo que iba a ser difícil… y no me decepcionó», declaró el actor.
- Eficiencia en el set: Pese a la complejidad técnica del proyecto, la producción demostró una disciplina impecable al concluir el rodaje nueve días antes de lo presupuestado.
«Todos conocemos el título, todos sabemos lo que promete… Es la historia de aventuras definitiva», apuntó Nolan, añadiendo con firmeza que una obra de la envergadura de La Odisea merecía un proceso de creación igual de desafiante.










