DAMASCO, Siria – Dos explosiones consecutivas sacudieron la capital siria y dejaron al menos 18 personas heridas, entre ellas cuatro policías, durante la histórica visita oficial del presidente francés, Emmanuel Macron. Los artefactos, ocultos en un contenedor de basura y en un automóvil estacionado, detonaron cerca del hotel donde se hospedaba el mandatario europeo, quien resultó ileso y continuó con su agenda diplomática.
Este ataque representa el segundo atentado en la capital en menos de una semana, lo que significa un serio revés de seguridad para el gobierno del presidente Ahmad al-Sharaa, quien asumió el poder a finales de 2024 tras el derrocamiento del dictador Bashar al-Asad. A pesar de los brotes de violencia que amenazan la estabilidad de la nueva administración, Macron condenó los hechos y reafirmó el respaldo de Francia a una Siria soberana y pluralista.
Pocas horas después del incidente, ambos mandatarios anunciaron un hito en sus relaciones internacionales: el restablecimiento formal de embajadores tras más de una década de ruptura. Asimismo, concretaron una docena de convenios económicos y técnicos que formalizan la nueva fase de reconstrucción del país.
Entre los acuerdos firmados destaca el inicio del proceso para devolver a Siria unos 51 millones de euros en activos ilícitos confiscados a Rifaat al-Asad (tío del exdictador), la rehabilitación de la infraestructura eléctrica y de agua en la devastada ciudad de Homs, así como asesoría financiera para reformar el Banco Central sirio. Tras este accidentado pero fructífero encuentro, los jefes de Estado partieron hacia Ankara, Turquía, para participar en la cumbre de la OTAN.










