Los premios GOTY siempre generan debate. Es prácticamente imposible alcanzar la objetividad en cualquier edición, pero cuando se repasa la historia, ciertas decisiones pesan más con el tiempo. Aunque 1998 se recuerda como uno de los años más brillantes en calidad y cantidad de videojuegos, 2023 no se quedó atrás. Tres títulos pugnaban por el galardón supremo, y entre ellos, uno parecía tener menos opciones: Alan Wake II. Sin embargo, el juego de Remedy se llevó los premios a mejor dirección, mejor dirección de arte y mejor narrativa. Este último, sin lugar a dudas, no admite discusión, por mucho que Baldur's Gate III también tuviera un peso considerable en ese apartado. Un año después de su lanzamiento y con la perspectiva que da el tiempo, la pregunta vuelve a la mesa: ¿fue justo que Alan Wake II no se llevara el GOTY? Este análisis en retrospectiva defiende que no. Que el juego fue infravalorado en la noche de los premios y que, con la distancia que otorga el paso de los meses, su huella en la industria resulta más profunda de lo que los galardones reflejaron.
Alan Wake II: el GOTY injusto de 2023

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