CIUDAD DE MÉXICO (02 de febrero, 2026) – La reforma que propone reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas entrará en una etapa decisiva a mediados de este mes en el Congreso de la Unión. La senadora poblana por el Partido del Trabajo (PT), Lizeth Sánchez García, confirmó que la iniciativa prioriza la gradualidad, permitiendo una transición suave para el sector empresarial.
Puntos clave de la implementación escalonada
Para evitar impactos negativos en la economía y garantizar la viabilidad del proyecto, la propuesta se estructura bajo los siguientes ejes:
- Horizonte 2030: La meta de las 40 horas no será inmediata; se aplicará de forma progresiva desde su aprobación hasta consolidarse plenamente en el año 2030.
- Consenso con la Iniciativa Privada: Se han realizado mesas de trabajo con empresarios para asegurar que la reforma no afecte la competitividad ni los ingresos de los trabajadores.
- Protección a MiPyMEs: El esquema gradual está diseñado específicamente para que las micro, pequeñas y medianas empresas puedan adaptar sus costos y horarios sin comprometer su operatividad.
Impacto Social y Calidad de Vida
La legisladora subrayó que esta es una demanda histórica del sector obrero. Los beneficios esperados incluyen:
- Salud Mental y Física: Reducción del estrés laboral y el agotamiento (burnout).
- Convivencia Familiar: Mayor tiempo disponible para el esparcimiento y el cuidado de dependientes.
- Productividad: Diversos estudios sugieren que jornadas más cortas y descansadas aumentan la eficiencia por hora trabajada.
«Buscamos mejorar las condiciones de vida de las y los trabajadores sin afectar sus ingresos ni prestaciones; se trata de una justicia laboral necesaria», señaló Sánchez García.










