DUBÁI.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no habrá negociaciones con Irán a menos que el país acepte una “rendición incondicional”, mientras continúan los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes y aliados en la región.
En el séptimo día del conflicto, aviones israelíes bombardearon zonas de Beirut y Teherán, mientras Irán lanzó nuevos ataques con misiles y drones contra Israel y países del Golfo que albergan bases militares estadounidenses. La escalada ya involucra a más de una docena de países en Medio Oriente.
Trump señaló en redes sociales que, una vez que Irán se rinda y elija “líderes aceptables”, Estados Unidos y sus aliados ayudarían a reconstruir el país para hacerlo “económicamente más grande, mejor y más fuerte que nunca”. Sus declaraciones aumentan la incertidumbre sobre el objetivo final de la ofensiva iniciada por Washington y Jerusalén.
El conflicto se intensificó tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, ocurrida durante los primeros ataques del actual enfrentamiento. Desde entonces, autoridades iraníes han comenzado discusiones internas para convocar a la Asamblea de Expertos, el órgano encargado de elegir a su sucesor.
En el terreno militar, Israel informó que lanzó una “amplia ola de ataques” contra objetivos en Teherán y contra instalaciones subterráneas que, según sus fuerzas armadas, estaban destinadas a proteger a la cúpula iraní durante la guerra.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos aseguró que atacó un portadrones iraní, el buque IRIS Shahid Bagheri, al que habría dejado en llamas tras varios impactos. Días antes, un submarino estadounidense también hundió una fragata iraní frente a las costas de Sri Lanka.
Irán respondió lanzando misiles y drones contra Israel y contra países del Golfo como Kuwait, Qatar, Saudi Arabia y Bahrain, donde existen bases militares estadounidenses. Varias naciones informaron haber interceptado los proyectiles, aunque se reportaron víctimas civiles en distintos puntos de la región.
En Israel, las sirenas antiaéreas se activaron en ciudades como Tel Aviv ante nuevas oleadas de misiles, mientras el sistema de defensa aérea intentaba interceptarlos.
La ofensiva también se ha extendido a Líbano, donde Israel ha bombardeado los suburbios del sur de Beirut, bastión del grupo armado Hezbollah. El Ministerio de Salud libanés informó que al menos 217 personas han muerto y cerca de 800 han resultado heridas desde el inicio de los ataques.
Miles de residentes han huido de la capital libanesa tras advertencias de evacuación emitidas por el ejército israelí. Carreteras saturadas, hospitales evacuados y columnas de humo sobre la ciudad reflejan la gravedad de la situación humanitaria.
En total, el conflicto ha dejado al menos 1,230 muertos en Irán, más de 200 en Líbano y alrededor de una docena en Israel, además de seis soldados estadounidenses fallecidos.
Analistas advierten que la guerra podría tener efectos económicos globales. El ministro de Energía de Qatar advirtió que el conflicto podría interrumpir las exportaciones energéticas del Golfo y disparar el precio del petróleo hasta los 150 dólares por barril.










