WASHINGTON (05 de febrero, 2026) – Tras medio siglo de esfuerzos por el control de armas, el mundo entra en un territorio incierto tras la expiración oficial del Nuevo START, el último pacto nuclear vigente entre Estados Unidos y Rusia. Este suceso ocurre en un contexto de tensiones geopolíticas máximas y sin un acuerdo de reemplazo a la vista, lo que elimina los límites establecidos a los arsenales estratégicos de ambas potencias.
Puntos Clave de la Expiración
El fin del tratado representa un cambio drástico en la seguridad global:
- Sin límites al arsenal: Por primera vez en décadas, no existen restricciones legales sobre el número de ojivas nucleares estratégicas y bombarderos que cada nación puede desplegar.
- Fin de la transparencia: Se suspenden los mecanismos de verificación mutua, como las inspecciones in situ y el intercambio regular de datos, lo que aumenta el riesgo de una mala interpretación de las intenciones militares.
- Tensiones Trump-Putin: A pesar de la relación diplomática compleja entre el presidente Donald Trump y su homólogo Vladimir Putin, las negociaciones para una extensión o un nuevo tratado no lograron fructificar antes de la fecha límite.
Contexto de las Negociaciones
El camino hacia este desenlace estuvo marcado por exigencias insatisfechas:
- Exigencia de Tripartismo: La administración estadounidense había insistido en incluir a China en cualquier nuevo marco de control de armas, una propuesta que Beijing rechazó sistemáticamente.
- Conflictos Regionales: La guerra en curso en Ucrania y las acusaciones mutuas de violación de tratados anteriores (como el INF) erosionaron la confianza necesaria para alcanzar un acuerdo de último minuto.
- Carrera Tecnológica: Ambas naciones han continuado desarrollando nuevas tecnologías, incluyendo misiles hipersónicos y drones submarinos nucleares, que no estaban contemplados en el tratado original de 2010.
Impacto en la Seguridad Mundial
Expertos en defensa advierten que la falta de un marco regulatorio podría desencadenar una nueva carrera armamentista. Sin la «red de seguridad» del Nuevo START, la comunidad internacional enfrenta una mayor volatilidad en la disuasión nuclear, lo que obliga a otros países a reconsiderar sus propias posturas de seguridad.










