La entrega número 68 de los Premios Grammy, celebrada en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, se alejó del guion tradicional de una entrega de premios para transformarse en un evento de alto impacto cultural. Lo que comenzó como una celebración a la excelencia sonora terminó siendo un manifiesto sobre el estado actual de la industria y la política estadounidense, demostrando que la música sigue siendo el espejo más fiel de la sociedad.
El regreso de los gigantes: Bieber y Gaga dominan la escena
Uno de los momentos más esperados de la noche fue, sin duda, el regreso de Justin Bieber. Tras años de mantener un perfil bajo y alejarse de las giras masivas, el artista ofreció una presentación íntima pero poderosa que sirvió como un recordatorio de su madurez vocal. La crítica ha calificado su actuación como una de las más honestas de su carrera, marcando un «segundo aire» para el ídolo pop.
Por su parte, Lady Gaga no decepcionó. Con una producción que mezcló tecnología de vanguardia y un diseño de vestuario vanguardista, Gaga recordó por qué es considerada una de las artistas más completas de su generación. Su segmento no fue solo musical, sino una experiencia cinematográfica que dejó al público de pie.
El Rock tiene memoria: El tributo a Ozzy Osbourne
En un año donde el rock ha buscado recuperar terreno en las listas de popularidad, la Academia decidió rendir un homenaje vital a Ozzy Osbourne. El tributo recorrió su trayectoria desde Black Sabbath hasta sus éxitos en solitario. La presencia de diversas figuras del rock contemporáneo en el escenario para interpretar sus clásicos fue un recordatorio de que, a pesar del paso del tiempo, el legado del «Príncipe de las Tinieblas» es el cimiento de gran parte de la música alternativa actual.
La política se toma el micrófono
A diferencia de otras ediciones donde los mensajes políticos fueron sutiles, los Grammy 2026 fueron directos. La gala se desarrolló bajo la sombra de las nuevas y estrictas políticas de inmigración impulsadas por la administración de Donald Trump.
Varios artistas, especialmente aquellos de origen latino y comunidades diversas, utilizaron sus discursos de aceptación para enviar mensajes de apoyo a los inmigrantes. El escenario se llenó de consignas a favor de los derechos humanos, transformando la alfombra roja y el podio en espacios de activismo.
Trevor Noah, quien repitió como anfitrión, fue el encargado de navegar estas aguas turbulentas. Con su característico humor ácido, Noah no escatimó en críticas hacia el gobierno actual y hacia otras figuras públicas como Nicki Minaj, lo que provocó una reacción inmediata del presidente en redes sociales, elevando la temperatura de la conversación digital durante toda la transmisión.
El impacto de la noche
Más allá de quién se llevó a casa el gramófono a «Álbum del Año», la edición 2026 será recordada por su valentía. Los Grammy confirmaron que, en tiempos de polarización, el arte no puede ser neutral. La industria musical envió un mensaje claro: está más unida que nunca y dispuesta a utilizar su plataforma global para defender la diversidad y la inclusión.










