“Ahora sabemos cuán afortunados fuimos de disfrutar a gigantes de su oficio”. El Washington Post hizo sentir a los aficionados deportivos de Washington que importaban. Y aunque esos días quizá hayan quedado atrás, no deben olvidarse.
Durante décadas, el diario fue semillero de algunas de las plumas más influyentes del periodismo deportivo en Estados Unidos, periodistas que marcaron época antes de convertirse en figuras nacionales.
Antes de brillar en la televisión con Pardon The Interruption en ESPN, Michael Wilbon y Tony Kornheiser ya eran instituciones en Washington gracias a su trabajo en The Post. En la histórica temporada de 1991, cuando el equipo dirigido por Joe Gibbs ganó sus primeros 11 partidos rumbo al tercer Super Bowl de la franquicia, las columnas “Bandwagon” de Kornheiser —cargadas de ingenio, irreverencia y una confianza acorde con una de las mejores campañas en la historia de la NFL— se volvieron tan memorables como los propios juegos.
Previo al despegue de su carrera televisiva, Rachel Nichols documentó para el diario la carrera de los Capitals hasta la Final de la Stanley Cup en 1998. John Feinstein también formó parte de la redacción antes y después de alcanzar fama internacional con su libro sobre Bob Knight.
La influencia del Post también se refleja en los reconocimientos obtenidos por sus periodistas. Christine Brennan, quien cubrió futbol americano en los años ochenta, recibió en 2020 el Premio Red Smith por sus contribuciones al periodismo deportivo. Un año después, ese mismo galardón fue otorgado a Sally Jenkins, entonces aún colaboradora del diario. Shirley Povich, otra figura histórica del Post, había recibido ese honor en 1983.
Thomas Boswell, columnista emblemático en temas de béisbol, fue distinguido con el Premio a la Excelencia de Carrera 2025 por la Asociación de Escritores de Béisbol de América, reconocimiento entregado durante el fin de semana del Salón de la Fama.
El legado del Washington Post en el periodismo deportivo permanece como referencia obligada de una época en la que informar, analizar y conectar con la afición era parte central de su identidad.










