Miles de estudiantes protestaron en Indonesia para exigir una respuesta más contundente del gobierno ante la neblina tóxica provocada por incendios forestales y de turberas.
Reclaman emergencia nacional
Las movilizaciones se extendieron durante la semana a más de media docena de ciudades, incluidas localidades de la isla de Borneo, una de las zonas donde arden numerosos focos de incendio.
En Palangkaraya, capital de Kalimantan Central, más de 500 manifestantes se reunieron frente a la oficina del gobernador para demandar soluciones urgentes ante la contaminación del aire.
Algunos participantes portaron carteles con mensajes como “Emergencia por neblina”, mientras otros utilizaron mascarillas gruesas para protegerse de la densa contaminación que cubrió la ciudad.
Los incendios en Indonesia suelen intensificarse durante la estación seca, pero este año han sido considerados entre los peores registrados, debido a condiciones climáticas extremas y sequía prolongada.
Grupos estudiantiles y organizaciones civiles pidieron al presidente Prabowo Subianto declarar una emergencia nacional y frenar las prácticas agrícolas de tala y quema vinculadas con los siniestros.
“Queremos que las autoridades responsables rindan cuentas”, expresó Vincent Thomas, estudiante de la Universitas Padjadjaran, quien participó en las protestas realizadas en la ciudad de Bandung.
Aumentan daños a la salud
De acuerdo con el Ministerio de Salud de Indonesia, desde mediados de agosto más de 333 mil 470 personas han sufrido enfermedades respiratorias agudas en siete provincias afectadas.
Especialistas señalaron que la crisis refleja los efectos combinados del cambio climático, el calor extremo, el deterioro ambiental y un fenómeno de El Niño que ha intensificado la sequía.
La neblina también ha afectado a países vecinos como Singapur, Malasia, Timor Oriental y Filipinas, lo que ha generado preocupación sanitaria y tensiones diplomáticas en el sudeste asiático.
En Singapur, autoridades emprendieron acciones legales contra siete empresas en Indonesia señaladas por causar incendios, mientras la población enfrenta dificultades para conseguir mascarillas N95 y purificadores de aire.
Expertos advirtieron que la asignación de culpas puede obstaculizar la cooperación regional necesaria para atender una crisis ambiental que afecta la salud, la educación y la vida cotidiana.










