KATMANDÚ, Nepal — Una emergencia humanitaria se vive en la frontera entre Nepal y China tras las devastadoras inundaciones repentinas que han dejado más de 950 fallecidos y más de 4,400 personas desaparecidas. Los equipos de emergencia centran sus esfuerzos en una carrera contra el tiempo para rescatar a unos 500 trabajadores atrapados en túneles de centrales hidroeléctricas sepultados por el lodo.
La Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal (IPPAN) reportó la desaparición de al menos 900 empleados en 12 proyectos energéticos dañados. La situación más crítica se concentra en la planta Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa, donde se calcula que cerca de 300 obreros permanecen atrapados bajo tierra en estructuras de gran escala.
En los sitios afectados, el ejército nepalí ha logrado recuperar los primeros cuerpos en galerías anegadas por el fango, mientras especialistas intentan suministrar oxígeno a las zonas subterráneas. Expertos advierten que las probabilidades de hallar supervivientes disminuyen con el paso de las horas debido a la falta de agua y alimento.
En el lado chino, las labores se enfocan en la reconstrucción de la carretera hacia el paso fronterizo de Gyirong, sepultada bajo metros de agua. Las autoridades de ambos países mantienen desplegadas fuerzas militares y de rescate para rehabilitar accesos y atender la infraestructura eléctrica devastada.










