Un estudio publicado el 25 de agosto de 2026 en The BMJ encontró evidencia de encefalopatía traumática crónica (ETC) en el 91.4% de los cerebros donados por exjugadores de la NFL fallecidos entre 2016 y 2021. Al considerar también a quienes no donaron su cerebro, los investigadores calcularon que la prevalencia durante ese periodo fue de al menos 24.5% y podría alcanzar un máximo matemático de 97.7%.
La investigación fue realizada por especialistas de Mass General Brigham, la Universidad de Boston y la Concussion & CTE Foundation, y analizó a 1,712 exjugadores de la NFL fallecidos entre 2008 y 2021, utilizando muestras cerebrales, expedientes médicos e información clínica.
De los 878 exjugadores que murieron entre 2016 y 2021, 235 donaron sus cerebros para investigación. En 215 de ellos, equivalente al 91.4%, se encontró evidencia neuropatológica de ETC.
Ese porcentaje no puede aplicarse directamente a todos los exjugadores fallecidos, ya que quienes donan su cerebro pueden no representar al conjunto total. Por ello, los científicos establecieron un rango: el cálculo más conservador, que supone que los únicos casos fueron los 215 confirmados, arroja una prevalencia de 24.5%, es decir, casi uno de cada cuatro. En el extremo contrario, si todos los jugadores no examinados hubieran tenido ETC, el porcentaje llegaría a 97.7%. Los investigadores consideran que la cifra real se encuentra en algún punto entre ambos extremos.
La encefalopatía traumática crónica, conocida como ETC o CTE por sus siglas en inglés, es una enfermedad neurodegenerativa asociada con la exposición repetida a impactos en la cabeza. Esos golpes pueden favorecer cambios anormales en una proteína llamada tau, que se acumula en el tejido cerebral y produce daño. Se ha relacionado con alteraciones cognitivas, problemas de memoria, cambios de comportamiento y dificultades del estado de ánimo.
Actualmente, la ETC no puede diagnosticarse de manera definitiva en una persona viva; la confirmación requiere examinar el tejido cerebral después de la muerte. Por ello, tener antecedentes de golpes en la cabeza o presentar ciertos síntomas no significa automáticamente que una persona tenga ETC.









