Nyon, Suiza. — El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrenta una creciente presión tras el fracaso de su plan para vender participaciones en las ganancias del Mundial a inversores privados. La asociación de ligas europeas de fútbol ha exigido una reforma de la gobernanza de la FIFA, sumándose a las críticas y amenazas de acciones legales de la UEFA.
Infantino habría celebrado una reunión con altos cargos en Rabat, Marruecos, mientras que European Leagues –que incluye competiciones de primer nivel como la Liga Premier, La Liga y la Serie A– calificó la propuesta de «peligrosa» y arremetió contra la posibilidad de ampliar aún más la Copa del Mundo a 64 selecciones. La asociación advirtió que «no se debe permitir que la FIFA siga tomando decisiones unilateralmente disruptivas» y que, hasta que haya una reforma, rechazaría la «expansión o creación» de competiciones de la FIFA.
European Leagues se suma a la intensa presión ejercida por la UEFA, que ya amenazó con boicotear todas las competiciones de la FIFA si Infantino seguía adelante con la venta de beneficios a través de FIFA Forward Enterprise (FFE). La UEFA, incluso después de que Infantino diera marcha atrás, afirmó haber perdido la confianza en el liderazgo de la FIFA, allanando el camino para un posible desafío a su presidencia en las elecciones de marzo. La CONCACAF también se ha pronunciado, declarando que el liderazgo de la FIFA ha «dejado de poner al fútbol en primer lugar».
La crisis se agudiza con divisiones internas. Altos funcionarios de la FIFA como Arsène Wenger y Mattias Grafström se han distanciado de los planes de la FFE. Previamente, el principal asesor de Infantino, Carlos Cordeiro, renunció, y el director de operaciones, Kevin Lamour, afirmó que el personal fue «engañado» por la falta de transparencia del presidente. La cumbre en Rabat ha sido calificada como una «reunión de crisis», aumentando la expectativa de un desafío a Infantino en las próximas elecciones, en las que aspiraba a un cuarto y último mandato.










