Londres, Reino Unido. — El gobierno británico ha instado a la FIFA a investigar a la selección argentina después de que sus jugadores exhibieran una pancarta con el lema «Las Malvinas son Argentinas» tras su victoria 2-1 sobre Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo. El incidente, ocurrido el miércoles en Atlanta, ha reavivado las tensiones históricas entre ambos países.
Durante las celebraciones post-partido, los jugadores argentinos sostuvieron la pancarta, entregada por aficionados. Un portavoz del primer ministro Keir Starmer calificó el acto de «totalmente inapropiado» y respaldó la investigación de la FIFA, subrayando que «la autodeterminación reside en los isleños y nuestro compromiso con las Malvinas jamás flaqueará». La FIFA podría sancionar a la federación argentina, ya que su código disciplinario prohíbe mensajes de «naturaleza política» en estadios, con multas que oscilan entre 5 mil y 20 mil dólares.
Por su parte, el presidente argentino, Javier Milei, defendió la celebración como «perfectamente válida» y que «refleja un sentimiento compartido por todos los argentinos», aunque anticipó una posible multa de la FIFA. La vicepresidenta Victoria Villarruel fue más explícita en su apoyo en redes sociales, con el mensaje: “¡Las Malvinas son argentinas! Nos prohibieron llevar pancartas al estadio, olvidando que las llevamos en la sangre y en el corazón”.
La rivalidad deportiva entre ambos países se ve exacerbada por las tensiones políticas en torno al archipiélago del Atlántico Sur. Las islas, territorio británico de ultramar con una población de 3.500 habitantes, fueron invadidas en 1982 por la dictadura militar argentina, desencadenando una guerra de 10 semanas ganada por Gran Bretaña, con un saldo de 649 soldados argentinos, 255 militares británicos y tres isleños fallecidos.
Lisandro Martínez, jugador argentino, respondió a la pregunta sobre el mensaje de la pancarta: «No podíamos defraudar al pueblo argentino». Leandro Paredes añadió: «Es una parte triste de nuestra historia […] y duele. Sabíamos que también jugábamos por ellos». Este incidente subraya la profunda conexión emocional que las Malvinas tienen para Argentina, incluso en el escenario deportivo más grande del mundo.










