DUBÁI.– La estabilidad en Oriente Medio pende de un hilo tras una intensa jornada de ataques recíprocos entre Estados Unidos y las fuerzas iraníes. La ofensiva de este jueves, catalogada como una de las mayores operaciones recientes, pone en severo riesgo el acuerdo preliminar que buscaba poner fin a la guerra en la región.
El Comando Central estadounidense informó haber golpeado 90 objetivos estratégicos en territorio iraní —incluyendo pistas aéreas y lanzaderas de proyectiles— con el fin de mermar la capacidad de Teherán para amenazar el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo vital por donde circula la quinta parte del petróleo mundial. Por su parte, el presidente Donald Trump advirtió que no tolerará hostilidades contra embarcaciones comerciales en la zona.
Ofensiva en cadena y daños
La réplica de Teherán no se hizo esperar, disparando misiles y drones hacia naciones aliadas de Washington:
- Irán: Los bombardeos de los últimos dos días dejan al menos 14 muertos y 78 heridos, la mayoría militares.
- Bahréin, Kuwait y Jordania: Activaron sus defensas aéreas logrando interceptar múltiples proyectiles. Se reportó un herido en Kuwait por caída de fragmentos.
- Central Nuclear: Autoridades iraníes acusaron un bombardeo estadounidense cerca de la planta de Bushehr, aunque el ejército de EE. UU. no lo ha confirmado.
Impacto global
El recrudecimiento del conflicto amenaza con volver a paralizar el Estrecho de Ormuz. Aunque el flujo marítimo había mostrado una leve mejoría en junio tras el pacto de tregua, el temor a una guerra multilateral mantiene en alerta a la economía global ante un potencial disparo en los precios del crudo y los alimentos a nivel mundial.










