CIUDAD DE MÉXICO (29 de abril, 2026) — En un paso decisivo para la soberanía económica del país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo firmó este miércoles el Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana. Esta iniciativa, enmarcada en el «Plan México», busca que las grandes obras de infraestructura nacional se construyan con acero producido localmente, fortaleciendo la cadena de valor y el empleo en territorio nacional.
Los Tres Ejes del Acuerdo
El Gobierno de México, a través de la oficina de Buen Gobierno, detalló que la estrategia para revitalizar el sector se basa en tres pilares fundamentales:
- Compras Públicas: Se establece como prioridad que el acero adquirido por el gobierno para proyectos públicos sea 100% mexicano o producido en plantas nacionales.
- Política Industrial: Implementación de normativas que favorezcan el crecimiento de las empresas siderúrgicas instaladas en el país y su competitividad frente a importaciones.
- Financiamiento: Apertura de esquemas de crédito y apoyo económico para la modernización tecnológica y expansión de las plantas productoras.
Compromisos del Sector Privado
Por su parte, las empresas del sector privado integradas en este acuerdo se han comprometido a elevar los estándares de la industria bajo los siguientes criterios:
- Garantía de Calidad: Cumplir con las normas internacionales y nacionales en cada producto.
- Abasto y Entrega: Asegurar que el suministro para los proyectos estratégicos de infraestructura sea oportuno y suficiente.
- Precios Competitivos: Mantener costos que permitan el desarrollo eficiente de las obras públicas sin sacrificar la viabilidad financiera.
Soberanía Industrial como Prioridad
Durante la firma, la presidenta Sheinbaum explicó que la esencia del acuerdo es la integración nacional: «Es esencialmente que lo que compra el gobierno con relación al acero, sea acero mexicano o producido en México».
Con la firma de este convenio, que involucra a 19 instituciones y diversos actores de la industria, el Gobierno de México busca consolidar una base sólida para el crecimiento industrial a largo plazo, reduciendo la dependencia de mercados externos y garantizando que la inversión pública se traduzca en beneficios directos para los trabajadores y las empresas mexicanas.










