
“La Gran Ruptura”
Es necesario analizar los acontecimientos que están sucediendo, y ver hechos del pasado, para tratar de identificar su similitud o diferencias, y con esto ver lo que la humanidad hizo en su momento. Al respecto, es interesante ver lo que Francis Fukuyama menciona en su libro “La Gran Ruptura: La naturaleza humana y la reconstrucción del orden social”, publicado en español en 1999. Se considera que este libro es una pieza fundamental para entender la evolución del pensamiento de Fukuyama después de su polémica tesis del «Fin de la Historia», en donde afirmo en 1989 que la historia ideológica había culminado con el triunfo del liberalismo y la democracia, muchos críticos señalaron que Fukuyama había subestimado las fuentes de inestabilidad dentro de las propias sociedades liberales.
El libro, “La Gran Ruptura»; responde al analisis de un período de profunda crisis social que comenzó, aproximadamente, a finales de los años 60. Y que no es una crisis económica o política, sino una crisis del orden social, caracterizada por una dramática descomposición de las normas, valores e instituciones que tradicionalmente mantenían unida a la sociedad (como la familia, la comunidad y la confianza).
Fukuyama argumenta que esta ruptura se manifestó en tres áreas principales:
- Aumento de la Criminalidad y Delincuencia: Desde los años 60 hasta los 90, las tasas de delitos violentos y propiedad se dispararon, creando una sensación de inseguridad y desconfianza generalizada. 2. Decaimiento de la Familia y la Vida Familiar: Aumento drástico de las tasas de divorcio. Incremento masivo de los nacimientos fuera del matrimonio. Caída de la tasa de natalidad por debajo del nivel de reemplazo. Esto, para Fukuyama, debilita la unidad básica de socialización y formación de capital social. 3. Declive de la Confianza Social: Se produce una erosión del «capital social», un concepto que toma prestado de Robert Putnam. La gente confía menos en sus vecinos, en las instituciones y en los extraños, y participa menos en asociaciones cívicas y comunitarias.
Fukuyama no se limita a describir el problema; busca sus raíces. Señala dos causas principales, pero se decanta más por la segunda, (su enfoque está basado en datos de las sociedades de EU y Gran Bretaña):
1. Prosperidad Material de la Posguerra (el Estado del Bienestar): Sugiere que la red de seguridad proporcionada por el Estado pudo haber reducido la dependencia de la familia y la comunidad, debilitando estos lazos.
2. La Transición a la Era de la Información (la causa principal): Aquí está su argumento más original. Fukuyama vincula la Gran Ruptura con la transición de la era industrial a la era de la información. De la misma manera que la Revolución Industrial destruyó las comunidades rurales y agrarias y forzó a la gente a mudarse a ciudades anónimas, la Revolución de la Información está desmantelando el orden social industrial. El cambio tecnológico (especialmente en biotecnología y TIC) altera los modelos de trabajo, las relaciones personales y los valores. El auge del individualismo y la autorrealización (valores posmaterialistas) socava las normas colectivas tradicionales.
Fukuyama no es un catastrofista, tiene puntos de optimismo en su tesis, acerca de que las sociedades humanas tienen una capacidad innata para autorregularse y regenerar el orden social. Argumenta que hacia mediados de los años 90, los indicadores del crimen comenzaron a estabilizarse o a revertirse. Las sociedades habían llegado a un límite de desorden y comenzaron a autocorregirse de forma natural. Fukuyama introduce su concepto de «naturaleza humana», basándose en la biología evolutiva y las ciencias cognitivas, argumenta que los seres humanos somos, por naturaleza, seres sociales (animales políticos, como diría Aristóteles) con una tendencia innata a crear normas, establecer la reciprocidad y construir un orden moral. No podemos vivir en el caos perpetuo.
En la Reconstrucción del Orden; la nueva norma que emerge no es idéntica a la anterior. No se volverá al modelo patriarcal y tradicional de los años 50. En su lugar, Fukuyama vislumbra un nuevo orden social, más adaptable y basado en una mayor igualdad, pero que sigue proporcionando la estabilidad y la confianza necesarias para que la sociedad y la economía funcionen. Su énfasis en la «naturaleza humana» biológicamente determinada fue y sigue siendo controvertido. Algunos críticos consideran que su fe en la autorregulación social es excesiva y que subestima el daño a largo plazo causado por la desintegración familiar y la pérdida de capital social.
No obstante el libro es sorprendentemente relevante hoy. Los debates actuales sobre la polarización política, la crisis de la «verdad», la soledad no deseada, el colapso de la confianza en las instituciones y los desafíos de criar familias en la era digital son ecos directos de los problemas que Fukuyama identificó hace 25 años.
En Conclusión «La Gran Ruptura» es un libro profundo y provocador que: 1. Ofrece una explicación poderosa de la crisis social de finales del siglo XX. 2. Conecta el cambio tecnológico con el cambio de valores de una manera innovadora. 3. Presenta un mensaje de esperanza basado en la resiliencia de la naturaleza humana y su capacidad para generar nuevas normas. 4. Completa la tesis del «Fin de la Historia» al mostrar que el orden social no es estático, sino que está en constante proceso de destrucción y reconstrucción. Es, en definitiva, una lectura esencial para entender las tensiones entre el individuo y la comunidad en el mundo moderno. Gracias









