SANTA CLARA, CA – Diez años después de la dolorosa intercepción en la yarda uno, los Seattle Seahawks finalmente cobraron su deuda. Con una actuación defensiva magistral que recordó a la mítica «Legion of Boom», Seattle derrotó 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium para levantar el segundo trofeo Vince Lombardi de su historia.

«The Dark Side»: Una defensa impasable
El partido fue, desde el silbatazo inicial, un monólogo defensivo de Seattle. La unidad dirigida por el head coach Mike Macdonald, apodada este año como el «Dark Side», castigó sin piedad al quarterback novato Drake Maye. Los números hablan por sí solos: seis capturas de mariscal y dos intercepciones que cortaron cualquier intento de remontada.
Durante la primera mitad, el marcador se movió exclusivamente gracias a la bota de Jason Myers, quien se fue al descanso con tres goles de campo para poner el 9-0 parcial, mientras la ofensiva de New England encadenaba despeje tras despeje sin poder cruzar la yarda 50 con claridad.

El quiebre en el último cuarto
Aunque los Patriots mostraron señales de vida en el cuarto periodo con un pase de anotación de Maye a Mack Hollins (35 yardas), el destino ya estaba sellado. Los momentos clave fueron:
- Récord Histórico: El pateador Jason Myers estableció una nueva marca de Super Bowl al conectar cinco goles de campo totales.
- La Sentencia: El mariscal de Seattle, Sam Darnold, conectó con el ala cerrada AJ Barner para el primer touchdown ofensivo del encuentro, poniendo distancia definitiva.
- El Clavo en el Ataúd: Con menos de cinco minutos en el reloj, el esquinero Devon Witherspoon provocó un balón suelto que el apoyador Uchenna Nwosu recuperó y devolvió 45 yardas para un «pick-6», desatando el júbilo en la banca de los Seahawks.

El MVP: Kenneth Walker III
Más allá de las estadísticas defensivas, el corredor Kenneth Walker III fue el motor que mantuvo a Seattle con el control del reloj. Con 135 yardas terrestres, Walker fue el martillo que desgastó a la línea defensiva de New England, permitiendo que Seattle manejara el ritmo del juego de principio a fin.
Con este triunfo, los Seahawks no solo añaden un nuevo título a sus vitrinas, sino que rompen el empate histórico de derrotas contra New England y consolidan a Mike Macdonald como la nueva mente maestra de la NFL.










