CIUDAD DE PUEBLA, PUE. (08 de febrero, 2026) – Con el fin de trascender la denuncia pública y convertirla en una ruta de justicia efectiva, una coalición de más de 10 organizaciones civiles, colectivos feministas y universidades presentaron el proyecto «Micrófono Abierto de Acompañamiento Puebla 2026».
Esta iniciativa busca romper con la «simulación institucional» y garantizar que los testimonios compartidos durante las marchas del 8 de marzo no queden solo en el espacio público, sino que reciban un seguimiento jurídico y psicológico profesional.
Las 6 etapas de la ruta crítica
El dispositivo, que se activará durante o al cierre de las movilizaciones, funcionará bajo un modelo estructurado para evitar la revictimización y asegurar resultados:
- Testimonio público: Espacio seguro para la denuncia y desahogo de las víctimas.
- Registro voluntario: Recolección opcional de datos para dar continuidad formal al caso.
- Integración a grupos de acompañamiento: Formación de redes de apoyo entre pares.
- Canalización institucional: Vinculación directa con instancias legales y de salud.
- Seguimiento y evaluación: Monitoreo constante del avance de cada expediente.
- Rendición de cuentas pública: Presentación de resultados sobre el impacto de las canalizaciones.
Un frente unido contra la violencia
El proyecto destaca por la alianza entre el activismo de calle y el conocimiento académico. Las universidades participantes pondrán a disposición sus bufetes jurídicos y centros de atención psicológica, mientras que los colectivos aportarán la logística y el acompañamiento en territorio.
Las organizadoras subrayaron que este «Micrófono Abierto» es una respuesta directa a la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades, operando como un puente ciudadano para garantizar que el grito de justicia de las mujeres se transforme en acciones legales concretas.










