CIUDAD DE PUEBLA, PUE. – En un país donde el 95% de los adolescentes de entre 12 y 17 años se conecta diariamente a la red, la seguridad digital de las infancias se ha vuelto una prioridad impostergable. Ante este panorama, el Ing. Rafael Pérez Aguirre, académico de la IBERO Puebla, compartió una guía estratégica para que padres y tutores protejan a los menores de los riesgos del mundo interconectado.
El Control Parental: Más que una App, un Contrato
El especialista definió los controles parentales como un “contrato digital”. No se trata solo de bloquear contenidos, sino de establecer un acuerdo de convivencia que regule la vida tecnológica de los más pequeños.
Funciones clave del control parental:
- Límites de tiempo: Establecer horarios permitidos para evitar el uso excesivo de pantallas.
- Filtros de contenido: Restringir el acceso a aplicaciones, videojuegos o películas no aptos para su edad.
- Geolocalización: Herramientas que permiten conocer la ubicación física de los hijos en tiempo real.
- Privacidad en juegos: Bloquear funciones de chat con desconocidos dentro de consolas y apps.

Herramientas recomendadas por sistema operativo
El académico señaló que estas protecciones están disponibles en casi cualquier dispositivo moderno:
- Para Android: Recomendó Family Link (de Google), que permite gestionar todas las restricciones desde el teléfono de los padres de forma centralizada.
- Para iOS (iPhone/iPad): Sugirió utilizar las opciones nativas de “Tiempo en pantalla” y la configuración de cuentas infantiles en el entorno familiar de iCloud.
La tecnología no lo es todo: Educación y Diálogo
A pesar de la utilidad de estas herramientas, el Ing. Pérez Aguirre fue enfático: ningún software garantiza seguridad total. La verdadera barrera contra los ciberdelitos es la formación humana.
“Lo más importante es mantener una comunicación constante y abierta; enseñarles a no compartir información personal y advertirles sobre el contacto con desconocidos”, subrayó el académico.
La clave del éxito reside en combinar el acompañamiento tecnológico con una sólida educación digital, fomentando un uso consciente y responsable de las herramientas que hoy son fundamentales para el aprendizaje y la comunicación.










