Puebla, Pue. – El 2026 ha traído consigo un paquete económico que impacta directamente en el bolsillo de los mexicanos, con la entrada en vigor de nuevos impuestos a productos de consumo diario y un significativo aumento al salario mínimo. Un académico de la IBERO Puebla ha analizado estas medidas y su efecto en la economía familiar.
El Dr. Miguel Calderón Chelius, coordinador del Observatorio de Salarios de la IBERO Puebla, destacó que, por un lado, productos como refrescos, sueros, cigarros, gasolinas, importaciones, servicios de apuestas y plataformas digitales, así como los accesos a museos y zonas arqueológicas del INAH, han sido gravados con nuevas retenciones o impuestos. Estas medidas buscan generar ingresos y, en algunos casos, desincentivar el consumo.
Sin embargo, el especialista subraya que el salario mínimo ha experimentado un crecimiento real superior a la inflación en los últimos años, incluyendo el ajuste de diciembre pasado. Este incremento permite a quienes perciben este ingreso afrontar el aumento acumulado de precios y los ajustes típicos de la “cuesta de enero”, periodo en el que se combinan alzas en bienes básicos y tarifas públicas con una reducción de recursos por los gastos de fin de año.
Calderón Chelius diferenció entre los ajustes fiscales vinculados a la inflación –que no representan un impacto real– y la incorporación de nuevos impuestos federales. Estos últimos, con menor efecto recaudatorio, buscan regular actividades específicas o desincentivar el consumo de productos como refrescos y tabaco por razones de salud pública.
No obstante, el académico advierte que, si bien el aumento al salario mínimo beneficia a quienes lo perciben, la mayoría de los asalariados no han visto crecer sus ingresos al mismo ritmo, lo que mantiene una presión importante sobre su poder adquisitivo frente al encarecimiento generalizado de la vida en este 2026.










